La criticona
Juicios de mentira para evitar asesinatos de verdad
La Asociación de Mujeres Juezas ha creado un programa para educar a los adolescentes en justicia igualitaria que ya ha llegado a miles de jóvenes y es un éxito que se expande.
La igualdad de género llega a los juzgados y se persigue desde ellos. Al menos ese es uno de los objetivos del programa Educando en justicia igualitaria, que ha puesto en marcha la Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE) y que pretende acercar a los más jóvenes enseñanzas que contribuyan a evitar la discriminación sexista y la violencia machista. Si se actúa desde edades tempranas, no será necesaria la intervención judicial o penal. Ese es el planteamiento de la AMJE que, además, quiere difundir a través de esta iniciativa dirigida a chavales de 9 a 18 años cómo es el día a día del funcionamiento de los órganos judiciales.
El programa educativo consta de tres fases. La primera fase consiste en una serie de charlas que este colectivo de voluntarios imparte en los institutos para difundir qué es la justicia igualitaria y ayudar a los jóvenes a reconocer los habituales estereotipos sexistas y los micromachismos. Las visitas guiadas por profesionales voluntarios a los juzgados son la segunda fase del proyecto. Allí los jóvenes no sólo podrán conocer la operativa judicial desde dentro, sino también asistir en primera persona a juicios en los que se cuestione el derecho a la igualdad o a la no discriminación por razones de género o sexo. En la última fase, en la que se da la palabra al menor, según la jueza Lara Esteve, que está impulsando el programa educativo en siete poblaciones de Valencia. Hasta ahora se está llevando a cabo con adolescentes aunque, en opinión de Esteve, es mejor actuar desde edades más tempranas para evitar los discursos machistas aprendidos y darles herramientas a los chavales, además de ayudarles a cuestionarse lo establecido.La última parte del programa consta de dos fases. En la primera participan todos, presentando un proyecto tras una investigación sobre uno de los temas que el programa les plantea; en la segunda solo los ganadores tras un concurso en el que compiten con sus compañeros de instituto y de otros centros educativos. El objetivo es conseguir el premio final del programa: la representación simulada de un juicio con perspectiva de género en los juzgados, togas incluidas, y grabado para la posteridad.
Hay un antes y un después del programa. Se aprecia gracias a los cuestionarios elaborados por psicólogos que contestan los adolescentes al comenzar y al terminar. “En Valencia hemos obtenido el reconocimiento institucional sobre el impacto real que tiene el programa”.
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